martes, noviembre 27, 2007

Ella estaba exponiendo al frente de la clase, estaba un poco insegura, probablemente no conocía bien el tema. Pero no salía de lo normal, unas cuantas muletillas, algunos silencios; pero lo que vino nadie se lo esperaba. Su expresión cambió.

-No puedo...

Se volteó justo a tiempo para que no la vieran llorar y al instante salió del aula, la profesora fue tras ella y el resto de la clase se quedó en silencio. Dije que nadie se lo esperaba, porque ella nunca había llegado a tal punto del nerviosismo como para llorar, si bien no era la mejor, siempre exponía con seguridad y si no sabía el tema simplemente decía: "No sé que más" y se quedaba en silencio esperando a que el profesor o profesora le dijera que se siente.

Al cabo de un par de minutos, su mejor amiga salió, la profesora entró y nos dijo que entendía como se sentía, que a ella le había pasado algo parecido, que eran los nervios.... Pero, como dije antes, a mi (y probablemente a los demás también) me parecía muy extraño que fueran los nervios, ella era suficientemente extrovertida como para que sea sólo eso.

-Me pregunto que será-dije a un amigo.

-Pregúntale.

-Me va a dar una respuesta evasiva, o me va a decir que fueron los nervios.

-¿Y que si es así?

-Yo sé que es algo más.

-Entonces pregúntale a su mejor amiga, ella debe saber.

-No me va a decir, no tengo tanta confianza con ella y, aunque la tuviera, no creo que me lo dijera.

-Tal vez si insisto lo suficiente ella misma me lo diga, sólo tengo que ser cuidadoso-mi amigo me vio extrañado-. Yo me entiendo.

Después de clases fui a su casa y salimos a caminar al parque. Me sorprendió cuando dijo:
- Ya sé para que has venido. No te imaginas como son las cosas.
Se quedó mirándome y sonrió.

Etiquetas:

escrito en silencio a las 10:37:00 p. m.
0 comments

sábado, noviembre 10, 2007

2 años después

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que cruzó esa puerta. Llevaba una capucha y el cabello le tapaba un poco la cara, por eso nadie la reconocía en la entrada. Cuando entró estaban pasando un video, por lo que las luces estaban apagadas. Rápidamente, buscó un sitio, lejos de la esquina, antes de que las luces se prendieran. En la oscuridad todos eran desconocidos para ella, después de todo, habían pasado dos años y quién sabe cuánto podrían haber cambiado o si seguían ahí. Se sentó en la otra esquina de la parte de atrás, no queriendo ser reconocida por quien quiera que estuviera al frente o por los que normalmente estaban en la otra esquina. "¿Te acuerdas de la última vez que nos vimos?" le preguntó el que estaba a su lado, quien al verla se sorprendió, pero la tranquilidad regresó al instante a su rostro y se reflejó en su voz. "Era viernes, todo parecía tan normal. Después de no verte por un par de días, llamé a tu celular, pero no contestabas. Nunca contestabas. Una semana después, nos enteramos que habías desaparecido. Y lo que más nos extrañó fue que te habías ido sola." Ella lo miró para ver si iba a decir algo más, y como vió que no, le respondió "No sabes donde he estado, tengo tanto que contarte" sonrió con una alegría casi palpable. Las luces se prendieron y las cosas continuaron con normalidad.
La reunión terminó y TODOS aquellos que la conocían la abrazaron y algunos lloraron. Luego, los dos salieron y fueron al parque que estaba cerca y se sentaron en el pasto. "He estado en Filadelfia, no sabes como son las cosas allá, todo es tan diferente. Conseguí mis alas, los vampiros salen de noche a la ciudad y los hombres lobo al campo, los edificios son pequeños por afuera, pero laberintos por dentro. Pocas cosas tienen sentido allá. Todo es tan extraño comparándolo con nuestra realidad pero tan familiar al compararlo con mi imaginación. Es especialmente indescriptible y maravilloso, los días son radiantes y nublados al mismo tiempo, la gente es tan diferente y... y..., no sé. Es otro planeta. Mira te traje esto." sacó de su bolsillo una daga de hoja azul y mango rojo "¿Para que te servirá? no sé, pero es para ti" él examinó la daga, en la hoja encontró escrito: "El mar y el aire azul" y en el mango decía: "El fuego y la sangre". "Gracias" le dijo y guardó la daga "Yo estuve guardando esto hasta que regresaras" sacó de su bolsillo una llave muy extraña y se la dió "Yo también he tenido algunas aventuras mientras no estabas" Ella rió y le dijo "Oye, mañana hay que ir a la calle de las pizzas, no sabes como extraño ese lugar" y rió, los dos rieron.

Etiquetas:

escrito en silencio a las 10:12:00 p. m.
0 comments

Shh..., ¿escuchas?



mi único yo

  • Will write
  • for food...
  • some day.

Ya fue

Siento que alguien me sigue...