domingo, noviembre 02, 2008
Oscuridad. Luz.
El papá abrió la puerta asustado, después de oír como esta era golpeada frenéticamente. Al abrirla encontró a su hijo histérico, lleno de miedo...
La oscuridad nos aterra.
Mi impotencia para protegerme es desesperante. No puedo sino temer y odiar. No puedo confiar en nadie. No puedo dejar de mirar atrás.
Paranoia
paranoia
paranoia
Está detrás de mí, oigo sus pasos, veo su sombra. Está dentro de la casa golpeando los cristales. Juega conmigo, disfruta mi miedo, mi desesperación. No lo veo, pero él me ve. Uno, dos, tres... está contando, está esperando ¿Cuánto falta para que se aburra? ¿Cuánto falta para que todo acabe? ¿Cuánto falta para que él me acabe? ¿O será que moriré de puro miedo? Me persigue, nunca lo ha dejado de hacer. Cuando creí que podía seguir a alguien sin que este se diera cuenta, él me seguía sin que yo me diera cuenta. Pero no me va a matar. Me va a robar, me va a golpear, pero va a esperar a que muera de miedo, sin siquiera tocarme. Va a ver mis ojos aterrados y no sentirá pena. Me va a matar de miedo. De puro miedo. Y, hasta que muera, yo lo mataré de odio, una y otra vez, de puro odio se va a morir.
escrito en silencio a las 9:47:00 p. m.
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