miércoles, octubre 22, 2008
Su silencio
Y entonces, cuando ella no dijo nada, comenzaron a caer las estrelas sobre la cabeza de él. Y, ¡no, maldita sea! ¡No! Las estrellas no son pequeñas figuras doradas de cinco puntas que caen con la ligereza de un papel. Son gigantestas bolas de fuego ardiendo a millones de grados centígrados, que caen a sabe Dios cuántos kilómetros por hora.
Sólo es su silencio. Todo por su silencio, que él deseó terminar arrancándole una palabra de la boca, pero no lo logró.
Entonces pasaron por su cabeza las imágenes más horribles y comenzó a recordar una palabrilla de tan solo cinco letras que hace tiempo no lo molestaba. Una palabrilla que podía revivir a aquel fantasma capaz de volverlo loco. Pero se tranquilizó y recordó el trato que había hecho consigo mismo. Sólo un error del pasado podía traer de vuelta a un fantasma del pasado.
Sólo es su silencio. Todo por su silencio, que él deseó terminar arrancándole una palabra de la boca, pero no lo logró.
Entonces pasaron por su cabeza las imágenes más horribles y comenzó a recordar una palabrilla de tan solo cinco letras que hace tiempo no lo molestaba. Una palabrilla que podía revivir a aquel fantasma capaz de volverlo loco. Pero se tranquilizó y recordó el trato que había hecho consigo mismo. Sólo un error del pasado podía traer de vuelta a un fantasma del pasado.
escrito en silencio a las 7:42:00 p. m.
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