lunes, octubre 06, 2008
Green girl
Una capucha morada la protegía de las pocas gotas que comenzaban a caer. Se paró al borde del acantilado y dejó que la brisa marina le quitara la capucha y desordenara su cabello, que hiciera bailar su ropa al compás de la frescura nocturna del mar. Se sentó dejando que sus pies se balancearan sobre el abismo, apoyó las manós atras, cerró los ojos, inclinó la cabeza y dio un largo suspiro en el que dejó entrar una fracción oceánica que se mezcló con su esencia verde.
Admiró y reflejó en sus ojos a la luna, que hace rato había comenzado a elevar la marea.
Los pies, las manos, la cabeza, todo le empezó a picar intensamente. Sintió la necesidad tremenda de entrar al mar, sintió un llamado azulino. Rápidamente y quitándose los zapatos y la casaca con capucha en el camino, bajó las escaleras hacia la playa como si cada segundo que se mantuviera seca le incara más el cuerpo. El agua estaba muy fría, pero, poco a poco, fue entrando en ella hasta que le llegó a la cintura. Finalmente pudo tranquilizarse y calmar aquel llamado. Se echó boca arriba y dejó que la corriente la llevara. La luna se había puesto de su lado calmando las aguas por donde ella pasaba.
-¿¡Una sirena!? -gritó el viejo marinero mientras se echaba a reir en el bar, la noche siguiente. -Lamento decírtelo, pero parece que ya deberías pedir tu jubilación, querido amigo -dijo echándose a reir otra vez.
-Te recuerdo, Philip, que soy tan viejo como tú. Además, no miento. Juro por esta jarra de cerveza que la vi. Estaba nadando en la oscuridad, muy apaciblemente.
-¡La cerveza! Claro, eso debe ser. Dame eso, ya has tomado suficiente...
-Yo le creo, abuelo -dijo una joven con una casaca morada con capucha, que había estado escuchando.
-Y, ¿en que te basas para creerle a mi viejo amigo, Samantha?
-Pues..., -bajó la mirada- simplemente lo siento.
Claro, ¿como iba a testificar sobre una noche que misteriosamente había olvidado por completo? Como todas las anteriores.
escrito en silencio a las 6:06:00 p. m.
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