lunes, julio 07, 2008

Escaleras

Cada vez que bajaba desde el quinto al primer piso, se detenía en cada piso a ver por la especie de ventana los pasadizos con gras a los costados que estaban entre cada edificio del bloque de al lado. Siempre con la esperanza de verla pasar. Y cuando la veía se quedaba ahí hasta que se fuera. Se llamaba Elisa.

El día de la fiesta, Luis la sacó a bailar. Elisa hizo una mueca y se paró.
-¿No quieres bailar? -le preguntó Luis.
-No... -como diciendo "obvio".
-Vamos a sentarnos, hay que conversar.
Sin decir nada más, se sentaron en un sillón.
-Tu estudias en el colegio de acá no más, ¿no? Siempre me olvido como se llama.
-Santa Rosa de Lima -respondió sin mirarlo.
-¿En qué grado estás?
-Tercero. Oye voy a salir un toque, tengo calor.
-Te acompaño -dijo a propósito.
Una vez más, sin decir nada, salieron del departamento y fueron a apoyarse en la baranda de metal del balcón de afuera.
Por la escalera llegó Livia, amiga de Elisa.
-Elisa -la saludó-. Hola..., ¿Luis?
-Sí. Hola.
-¿Qué hacen afuera?
-Tenía calor.
-¿Y tú? -a Luis.
-Ah, la estaba acompañando.
-¿No quieres bailar?
-Quería, pero... Ya, vamos. ¿Te quedas? -a Elisa.
-No, ya voy.
Livia se le pegaba bastante a Luis mientras bailaban. A pesar de ser muy bonita, él a penas se daba cuenta. Mientras bailaban, Luis miraba a Elisa que bailaba con otro chico.
-¿En qué cole estás?
Al voltear para responder, Luis se dio cuenta de lo cerca que estaba de la cara de Livia, quien lo miraba de frente.
-San Pedro.
-Y, ¿en qué grado estás?
Luis sonrió de que le estuvieran haciendo las mismas preguntas que él le hizo a Elisa.
-Cuarto -aún con la sonrisa.
Livia sonrió también y se le pegó un poco más. La canción se acabó en ese momento y cada uno se sentó por su lado.
Con la siguiente canción, Luis volvió a intentar sacar a Elisa. Ella se paró y bailó con él. Esta vez, fue Luis quien se pegó y la miró de frente. Ella miraba a un lado, así que intentó lo mismo que Livia.
-¿Qué te gusta hacer?
Elisa volteó para encontrarse tan cerca de la cara de Luis como él se había encontrado de la cara de Livia.
-Salir con mis amigas, escuchar música, lo de siempre -respondió mirándolo a los ojos y un poco desconfiada.
-¿Sí?, ah chevere -acercándose un poco más-. Y, ¿qué música escuchas?
-De todo... -volteó la mirada.
-Mírame -dijo cargado de valor, pero tranquilo.
Ella volteó algo sorprendida y se quedó mirándolo fijamente.
Luis le robó un beso.
Elisa se quedó inmóvil y con los ojos como platos, en seguida se recuperó de la sorpresa y, sin decir nada, se soltó rápidamente de él y salió del departamento.

Al día siguiente, Luis bajaba su edificio. En el cuarto piso se detuvo a verla. Livia se veía hermosa esa mañana.

escrito en silencio a las 11:24:00 a. m.
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