domingo, abril 13, 2008
En Texas
El viaje en avión no había sido del todo placentero, uno de esos roqueros medios raros escuchando metal a todo volumen a un lado, y una señora con un grave problema de obesidad, quién hacía ruidos realmente perturbadores, al otro. El mal no sólo estaba a su alrededor, sino también en su mente. Se la pasó pensando en su hermano y en aquel extraño hombre. Fue el peor viaje de su vida.
Al llegar, entró a un hotel cuatro estrellas esperando poder pagarlo.
-Buenos días, ¿cúanto está la noche?
-Buenos días, señor. La noche está 250$.
Demonios, pensó Evan. Espero no tener que quedarme mucho tiempo.
-Muy bien, la tomo.
Subió a su habitación, dejó su maleta y en seguida bajó. No había tiempo que perder. Se dirigió a la comisaría para conseguir toda la información que necesitaba.
-Hace dos noches -comenzó el detective encargado del caso de Alex Tyler, el hermano de Evan-, un vecino oyó un barullo en el departamento de al lado, como si estuvieran tirando cosas y moviendo todo. Así que llamó a la policía. Cuando llegamos, encontramos a Alex sobre un charco de sangre, tenía una herida que le había destrozado el estómago y otra que le había atravezado el pulmón. Ambas parecían haber sido hechas con un grupo de cuchillas, o bien una muy grande. La verdad, no sabría describirlas, nunca antes había visto heridas así. Milagrosamente aún estaba vivo, lo supimos porque su mano se movía. Estaba escribiendo con su dedo y su propia sangre en el piso la palabra: "libro", no sabemos que puede significar. Su hermano falleció en la ambulancia a las tres de la madrugada.
-¿Saben quién es el dueño del departamento?
-El dueño es Randall Tatcher, no lo hemos podido ubicar. Obviamente es un sospechoso principal.
-Debió haber escapado luego de matar a mi hermano...
-Eso pensamos, pero el vecino nos aseguró que nadie había salido del departamento desde que comenzó el barullo hasta que llegó la policía, y, considerando que se trata de un onceavo piso... Usted mismo puede ir y ver de cuantas maneras pudo haber escapado el sospechoso..., sólo espero que usted no sea de los que se frustran.
-¿Entonces, ese señor simplemente se esfumó? Qué tontería, yo mismo averiguaré dónde está y lo capturaré.
-Como quiera. Aquí tiene la dirección.
Una vez con la dirección del departamento, Evan salió un poco insatisfecho de la comisaría y se dirigió allá.
Cuando llegó, mostró su placa policial y lo dejaron entrar. La escena no había sido alterada en nada. La sala era el cuarto más dañado: la gran ventana principal estaba hecha pedazos, todos los muebles volteados, la tapicería de la pared en trizas, los estantes rotos y los libros que en ellos habían estaban tirados, había pedazos de madera y partes del televisor regadas por el piso. A un lado se podía ver marcada la zona en la que había estado su hermano y al lado la palabra "libro" escrita con sangre. Evan se paseó por el resto de las habitaciones, todas estaban intactas.
Se puso a buscar algo extraño en los libros que estaban regados por el piso, no había nada. No entiendo, pensó Evan, nada tiene sentido. Comenzó a sudar. Salió del edificio y, efectivamente, no vio ninguna manera de escape posible para el asesino. Era hora de volver al hotel.
Llegó y se quedó dormido hasta la noche. Cuando despertó, pensó que debería haber ido a ver el cadáver de su hermano y sintió la boca amarga. Ahora ya era muy tarde, iría mañana. Prendió la televisión y vio las noticias.
-¿¡Qué demonios!?
Inmediatamente llamó a la comisaría.
-¡¿Por qué no me aviso de esto!?
-Perdone, pero es una verdadera tontería, ¿acaso usted lo cree?
-¡Claro que sí! ¡Hay un video!
-¿Qué dice?, no sabía eso.
-Olvídelo...
Evan colgó y siguió mirando el reportaje. La reportera decía que hace dos noches, varios testigos dijeron haber visto "algo" salir volando de la ventana del mismo departamento en el que se había cometido un brutal asesinato. Hasta ese momento sólo eran palabras que nadie creía, pero ese mismo día les enviaron un video.
-¿¡Qué mierda es eso!? -exclamó Evan al ver que de la ventana salía un ser alado, color gris oscuro e inmediatamente después de él salió lo que parecía ser un hombre con dos cosas brillantes bajo sus pies-. Vaya, ahora sí que nada tiene sentido -dijo muy confundido y se tiró boca abajo en la cama.
En ese momento sonó el teléfono.
-¿Qué? ¿¡Cómo es posible!? Esto es el colmo. Voy para allá ahora mismo.
Al llegar, entró a un hotel cuatro estrellas esperando poder pagarlo.
-Buenos días, ¿cúanto está la noche?
-Buenos días, señor. La noche está 250$.
Demonios, pensó Evan. Espero no tener que quedarme mucho tiempo.
-Muy bien, la tomo.
Subió a su habitación, dejó su maleta y en seguida bajó. No había tiempo que perder. Se dirigió a la comisaría para conseguir toda la información que necesitaba.
-Hace dos noches -comenzó el detective encargado del caso de Alex Tyler, el hermano de Evan-, un vecino oyó un barullo en el departamento de al lado, como si estuvieran tirando cosas y moviendo todo. Así que llamó a la policía. Cuando llegamos, encontramos a Alex sobre un charco de sangre, tenía una herida que le había destrozado el estómago y otra que le había atravezado el pulmón. Ambas parecían haber sido hechas con un grupo de cuchillas, o bien una muy grande. La verdad, no sabría describirlas, nunca antes había visto heridas así. Milagrosamente aún estaba vivo, lo supimos porque su mano se movía. Estaba escribiendo con su dedo y su propia sangre en el piso la palabra: "libro", no sabemos que puede significar. Su hermano falleció en la ambulancia a las tres de la madrugada.
-¿Saben quién es el dueño del departamento?
-El dueño es Randall Tatcher, no lo hemos podido ubicar. Obviamente es un sospechoso principal.
-Debió haber escapado luego de matar a mi hermano...
-Eso pensamos, pero el vecino nos aseguró que nadie había salido del departamento desde que comenzó el barullo hasta que llegó la policía, y, considerando que se trata de un onceavo piso... Usted mismo puede ir y ver de cuantas maneras pudo haber escapado el sospechoso..., sólo espero que usted no sea de los que se frustran.
-¿Entonces, ese señor simplemente se esfumó? Qué tontería, yo mismo averiguaré dónde está y lo capturaré.
-Como quiera. Aquí tiene la dirección.
Una vez con la dirección del departamento, Evan salió un poco insatisfecho de la comisaría y se dirigió allá.
Cuando llegó, mostró su placa policial y lo dejaron entrar. La escena no había sido alterada en nada. La sala era el cuarto más dañado: la gran ventana principal estaba hecha pedazos, todos los muebles volteados, la tapicería de la pared en trizas, los estantes rotos y los libros que en ellos habían estaban tirados, había pedazos de madera y partes del televisor regadas por el piso. A un lado se podía ver marcada la zona en la que había estado su hermano y al lado la palabra "libro" escrita con sangre. Evan se paseó por el resto de las habitaciones, todas estaban intactas.
Se puso a buscar algo extraño en los libros que estaban regados por el piso, no había nada. No entiendo, pensó Evan, nada tiene sentido. Comenzó a sudar. Salió del edificio y, efectivamente, no vio ninguna manera de escape posible para el asesino. Era hora de volver al hotel.
Llegó y se quedó dormido hasta la noche. Cuando despertó, pensó que debería haber ido a ver el cadáver de su hermano y sintió la boca amarga. Ahora ya era muy tarde, iría mañana. Prendió la televisión y vio las noticias.
-¿¡Qué demonios!?
Inmediatamente llamó a la comisaría.
-¡¿Por qué no me aviso de esto!?
-Perdone, pero es una verdadera tontería, ¿acaso usted lo cree?
-¡Claro que sí! ¡Hay un video!
-¿Qué dice?, no sabía eso.
-Olvídelo...
Evan colgó y siguió mirando el reportaje. La reportera decía que hace dos noches, varios testigos dijeron haber visto "algo" salir volando de la ventana del mismo departamento en el que se había cometido un brutal asesinato. Hasta ese momento sólo eran palabras que nadie creía, pero ese mismo día les enviaron un video.
-¿¡Qué mierda es eso!? -exclamó Evan al ver que de la ventana salía un ser alado, color gris oscuro e inmediatamente después de él salió lo que parecía ser un hombre con dos cosas brillantes bajo sus pies-. Vaya, ahora sí que nada tiene sentido -dijo muy confundido y se tiró boca abajo en la cama.
En ese momento sonó el teléfono.
-¿Qué? ¿¡Cómo es posible!? Esto es el colmo. Voy para allá ahora mismo.
Etiquetas: cuento
escrito en silencio a las 12:12:00 p. m.
1 comments
1 comments