miércoles, marzo 26, 2008

La Leyenda

Nadie sabe si realmente estuvo en el movimiento, o si existió siquiera, tampoco se sabe su verdadero nombre o si lo que se dice de ella es cierto, y su paradero actual es un misterio. Sólo quedan dos personas capaces de contar algo sobre ella, el líder y su hermana. Esta última a penas la comenzó a conocer cuando su rostro dejó de verse por estos lares. El líder en cambio la conoció lo suficiente como para presentarla en la imaginación de cada persona que pregunta sobre ella.

Todos los demás que podrían decir algo sobre ella, también se han ido. Sin embargo, ninguno de ellos ha logrado obtener aquel aire legendario y ese halo de misterio que la rodea a ella. Y es que, se dicen tantas cosas sobre ella: que está en otro país; que hizo algo terrible; que ha sido culpada por algo que no hizo y ahora esta de fugitiva; que fue llevada a un lugar que no existe; y hasta se dice que... está muerta.

Se sabe de un par de sitios en internet que tienen algo sobre ella, o se hacen referencias a su persona, a su esencia. Nadie ha visto tales sitios, solo se rumorea por ahí. Y fue por tantos rumores que el líder, cansado de escuchar tantos sin sentidos sobre ella, decidió contar el día en el que se le dejó de ver.

-Esa noche -comenzó- ella llegó casi al final, otra persona no hubiera pensado que valía la pena ir para estar solo unos diez minutos, pero ella sí, tenía que despedirse. El compañero que llegó con ella, se quedó esperando afuera, en la lluvia. Ella entró, la saludamos y le preguntamos porqué tanta tardanza. Nos dio una escusa que nos dejó con la curiosidad saciada, pero a la vez con la sensación de que algo no va bien. Se fue a hablar a solas un rato con uno de los chicos, le dio algo y regresó con nosotros para despedirse como lo hacía siempre.
-Se fue caminando -prosiguió- con su compañero y el chico con el que había hablado los venía siguiendo a escondidas. Caminaron bastante..., no hablaban de nada, sólo caminaban. De repente, comenzaron a correr. El chico los siguió con esfuerzo, pues parecía que iban por cualquier lado, que no tenían rumbo fijo. Finalmente los perdió de vista al doblar por una esquina, en la que encontró tirada una piedrecilla roja semitransparente. Nunca más se supo algo sobre ella, no se sabe quien era su acompañante, pues la capucha del impermeable no dejaba verle la cara.

-¿Quién era ese chico? -preguntó uno de los más jóvenes, pero preguntó solo para terminar de afirmar su deducción.

La pregunta quedó sin respuesta y el líder se alejó con un pequeño brillo rojo que se balanzeaba sobre su pecho, sujetado a su cuello.

escrito en silencio a las 5:33:00 p. m.
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