lunes, marzo 17, 2008
Así es, Carlos, duele cuando te clavan el puñal
Ahí estaba su micro..., pero aún necesitaba saber una cosa, sólo una antes de poder largarse con paz... o sin ella. Así que preguntó.
Media vuelta, un "chau" casi susurrado y de frente al micro. Que oportuno fue tener el micro tan cerca en aquel momento, el escape perfecto y añadía todo el dramatismo que hubiera deseado. Se sentó y se veía mal, triste; el cobrador lo notó mal y triste; el señor de su costado también. Pero ninguno de ellos notó que también ardía en ira, y es que cuando uno ve lágrimas no suele ver eso. Y la música! Era tan adecuada para ese momento que no pudo evitar volver a pensar que su vida era una película.
Era de imaginarse... llegó a pensar que hasta el dolor de garganta había sido parte de todo, pero luego pensó que no eran ni tan conchudos como para fingir tanto, ni tan inteligentes como para hacer un plan tan perfecto. Y la música seguía siendo oportuna con cada sentimiento.
Las lágrimas comenzaron a salir mezcladas con algo negro y con algo de luna llena.
Media vuelta, un "chau" casi susurrado y de frente al micro. Que oportuno fue tener el micro tan cerca en aquel momento, el escape perfecto y añadía todo el dramatismo que hubiera deseado. Se sentó y se veía mal, triste; el cobrador lo notó mal y triste; el señor de su costado también. Pero ninguno de ellos notó que también ardía en ira, y es que cuando uno ve lágrimas no suele ver eso. Y la música! Era tan adecuada para ese momento que no pudo evitar volver a pensar que su vida era una película.
Era de imaginarse... llegó a pensar que hasta el dolor de garganta había sido parte de todo, pero luego pensó que no eran ni tan conchudos como para fingir tanto, ni tan inteligentes como para hacer un plan tan perfecto. Y la música seguía siendo oportuna con cada sentimiento.
Las lágrimas comenzaron a salir mezcladas con algo negro y con algo de luna llena.
escrito en silencio a las 10:14:00 p. m.
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