viernes, abril 03, 2009

Terminé de entender mi sueño. En él había una chica supuestamente discapacitada a la que yo le gustaba y, la verdad, era hermosa, su cabello era rubio ondulado, y estaba... ala. Pero sólo por el hecho de estar "discapacitada" -se veía completamente normal- la rechazaba en mi fuero interno, me negaba a enamorarme de ella y pensaba constantemente "¿Qué pensarán mis amigos si saben que estoy con una discapacitada?". El sueño consistió prácticamente en eso.
Luego pensé, reflexioné, filosofé. Ella era discapacitada en la realidad del sueño, que es, en parte, mi concepción de la realidad. Ahora, ¿cómo era? Era una rubia muy muy muy linda. Busqué una relación con algo de mi realidad, y la encontré: los pituquitos. ¿Qué tienen que ver con la chica? Primero, un molesto e incomodante porcentaje de los pituquitos que veo son rubios. Y segundo, un porcentaje aún más molesto e incomodante son atractivos físicamente, ya sean chicos o chicas. Ya lo había pensado antes y esto me hizo recordarlo: me llegan los pituquitos, y sé que este rechazo se debe a la envidia que les tengo cuando los veo. Para nosotros, un ipod es todo un logro; para ellos, otro juguetito más. He aquí la razón del rechazo hacia la rubia, pero ¿por qué era discapacitada en la realidad de mi sueño? Cuando veo un pituquito suelo decirme, ya sea porque en el fondo crea que es verdad o a manera de consuelo, que yo soy mejor que ellos, que no se comparan a mí, que en mi mente suceden cosas que nunca sucederían en las suyas y, por lo tanto, tengo algo que ellos nunca van a tener.
Es envidia, es verdad.

escrito en silencio a las 11:21:00 p. m.
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