viernes, marzo 13, 2009
La verdad no me importa. Todo el salón podría odiarme y no me importaría. ¿Por qué? Porque la diferencia sería mínima. Doy un bledo por ellos, su compañía es mínima. No tengo ni un sólo mejor amigo en ese lugar. Si tuvieramos que agruparnos, a mi no me llamaría nadie. Siempre es así. Siempre fue así, ¿no, Chyntia? Tú me dijiste que la gente nunca iba a venir a mí, sino que yo tenía que ir a ellos. Nadie tendría por qué buscarme, pero... ¿ni los amigos? ¿O será que sólo son "amigos"?
Mariela, sí te voy a borrar, pero no te lo voy a decir. Quiero ver tu reacción, quiero ver si en verdad te molestarías conmigo por hacer lo que tengo que hacer, así haya sido un malentendido o no.
Sí, depués de una o dos semanas voy a renunciar. A partir de ahí, jódanse.
Como dije, no tengo ningún mejor amigo ahí, y creo que en ningún lado. Últimamente me vienen súbitas ganas de..., de cortarme, no sé por qué. Me detiene saber que podría tener cicatrices y no quiero preocupar a mis papás, ni que los demás se enteren. Por un lado creo que quiero hacerlo por curiosidad, por saber que se siente. Sé que está mal, que no debería hacerlo y que debería hablar con alguien, pero no tengo nadie con quien hablar sobre eso. No es que crea que no me van a querer escuchar, sino que no siento que nadie sea un suficientemente buen amigo como para contarle algo así. Cuando me doy cuenta de eso, me da más ganas de hacerlo, esta vez con una razón más valedera. Tal vez mi verdadero gran problema es no tener problemas lo suficientemente grandes como para llamar la atención.
No quiero preocupar a nadie, pero, sobretodo, no quiero que nadie comienze de repente a ser un genial amigo conmigo sólo por haber leído esto. Por eso voy a mantener este blog cerrado, sólo para mí.
escrito en silencio a las 5:56:00 p. m.
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