sábado, setiembre 22, 2007
Dijo que no, que no estaba "raro", pero más tarde se puso así. Sintió un malestar en el estómago, en la cabeza, y en el corazón. Salió y bajó lentamente las escaleras, cada vez sus pasos eran más débiles; y con cada paso se sentía un poco mas mareado: su simple desánimo lo enfermaba. Cruzó la puerta de entrada y caminó cabizbajo hacia el parque, mareado, débil, no sabía si con hambre, y con pasos inseguros. Se sentó en el pasto y se apoyó en un árbol, se comenzó a reir de sí mismo por ver que se preocupaba de nada, y por creer que nada era todo. Vió su manera de pensar y la criticó como si no fuera suya. Se comenzó a sentir más tranquilo. Cerró los ojos y comenzó a ver formas cambiantes y multicolores en su mente. Tomaban forma de rostros conocidos, formaban nombres especiales que se juntaban y confundían entre ellos mismos. No estuvo seguro ni de a quien quería ver, ni de quien sería la que le quite el sueño por las noches.
Abrió los ojos y lo vió. Y el que fué visto le sonrió, le ofreció una mano y le dijo: "Yo te aclararé las cosas". Sonrió al oir estas palabras, le dió la mano y se pudo levantar al mundo real, pues estaba sumergido en sí mismo.
-¿Qué haces aquí?
Él la vió y respondió:
-Ya no importa-al mismo tiempo que sonreía.
Abrió los ojos y lo vió. Y el que fué visto le sonrió, le ofreció una mano y le dijo: "Yo te aclararé las cosas". Sonrió al oir estas palabras, le dió la mano y se pudo levantar al mundo real, pues estaba sumergido en sí mismo.
-¿Qué haces aquí?
Él la vió y respondió:
-Ya no importa-al mismo tiempo que sonreía.
escrito en silencio a las 12:57:00 p. m.
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